AOSD Activity Score: cómo medir actividad en enfermedad de Still del adulto — Guía clínica completa
¿Qué mide el AOSD Activity Score?
El AOSD Activity Score es una herramienta clínica diseñada para clasificar la actividad de la enfermedad de Still del adulto de manera simple y reproducible. Fue propuesta por Ruscitti y colaboradores en 2026 con la intención de resolver un problema cotidiano: muchos pacientes con Still del adulto tienen trayectorias fluctuantes, y no siempre es fácil distinguir entre actividad relevante, control parcial e inactividad con instrumentos rápidos de consulta.
La lógica del score es deliberadamente pragmática. En lugar de usar una lista extensa de variables, integra cinco dominios binarios que capturan el núcleo del fenotipo inflamatorio sistémico: fiebre, rash típico, artritis, valoración global del médico y proteína C reactiva. Con ello, el instrumento traduce la evaluación clínica en una categoría útil para seguimiento, ajuste terapéutico y comunicación entre especialistas.
En práctica real, su mayor valor no está en “poner una etiqueta”, sino en estructurar la conversación clínica: ¿el paciente sigue en fase activa sistémica?, ¿queda enfermedad residual de baja intensidad?, ¿ya alcanzó inactividad?, o ¿está en una zona gris que requiere juicio clínico y reevaluación cercana?
¿Cómo se calcula?
El score se basa en cinco criterios dicotómicos, cada uno puntuado como ausente o presente. No se trata de sumar gravedad por órgano, sino de identificar combinaciones con valor discriminativo para actividad.
Los 5 componentes del AOSD Activity Score
- Fiebre: temperatura ≥38.5 °C sostenida al menos 3 días durante la última semana.
- Rash típico: exantema evanescente, salmón-rosado, maculopapular, usualmente en tronco o porciones proximales de extremidades.
- Artritis: inflamación y dolor en al menos una articulación.
- PGA ≥2 cm: valoración global del médico en escala visual análoga de 10 cm.
- PCR >10 mg/L: reactante de fase aguda compatible con inflamación activa.
Reglas de clasificación
- Enfermedad inactiva: ausencia de los cinco criterios.
- Enfermedad activa: fiebre más al menos un criterio adicional; o bien ausencia de fiebre pero presencia de 3 o 4 de los otros cuatro criterios.
- Baja actividad: sin fiebre y con 0 o 1 de los otros cuatro criterios.
- Zona gris: sin fiebre y con exactamente 2 de los cuatro criterios restantes. Esta combinación no quedó definida de forma cerrada en la publicación original.
La puntuación total visible puede ir de 0 a 5, pero la interpretación depende de la combinación, no solo del número bruto. Por ejemplo, un total de 2 puntos puede corresponder a baja actividad, actividad franca o zona gris, según el papel de la fiebre y la distribución de los criterios.
Interpretación clínica del resultado
| Categoría | Definición práctica |
|---|---|
| Inactiva | 0/5 criterios; sin datos clínicos ni bioquímicos de actividad |
| Baja actividad | Sin fiebre y solo 0–1 de los otros 4 criterios |
| Activa | Fiebre + ≥1 criterio adicional, o sin fiebre pero 3–4 criterios restantes |
| Zona gris | Sin fiebre y exactamente 2 criterios; requiere juicio clínico |
Esta clasificación tiene implicaciones inmediatas. La categoría activa sugiere enfermedad insuficientemente controlada y obliga a revisar intensidad de inflamación, manifestaciones sistémicas y riesgo de complicaciones. La baja actividad puede ser aceptable de manera transitoria en pacientes en descenso terapéutico, aunque conviene vigilar si persisten artritis, reactantes elevados o empeoramiento del estado general. La inactividad respalda mantenimiento y seguimiento. La zona gris, por su parte, no es un error del score: es un recordatorio de que Still del adulto no siempre cabe en categorías rígidas.
Perla importante: pensar en MAS
Si el paciente presenta fiebre persistente, ferritina muy elevada, citopenias, alteración hepática, hipertrigliceridemia o hipofibrinogenemia, debe ampliarse la evaluación para síndrome de activación macrofágica. El AOSD Activity Score no sustituye instrumentos orientados a HLH/MAS, como el HScore, ni la valoración clínica urgente de cuadros hiperinflamatorios.
¿Cuándo usar este score?
El AOSD Activity Score es especialmente útil en escenarios de seguimiento longitudinal. Puede aplicarse en consulta ambulatoria, hospitalización o valoración de respuesta temprana al tratamiento. Su sencillez favorece que el mismo marco se utilice entre reumatología, medicina interna y centros de referencia.
- Al diagnóstico o reactivación: para documentar el nivel basal de actividad.
- Durante ajuste terapéutico: cuando se inician o modifican glucocorticoides, metotrexato, inhibidores de IL-1 o IL-6, o biológicos alternativos.
- En visitas seriadas: para objetivar si hay mejoría, persistencia de actividad o recaída.
- En investigación clínica: como medida estandarizada de actividad en cohortes y estudios observacionales.
¿Cuándo conviene interpretarlo con cautela?
Hay situaciones donde el score necesita contexto. La PCR puede elevarse por infección, el PGA varía entre observadores y algunos pacientes mantienen artritis residual o reactantes discretamente elevados sin fiebre sistémica. Además, la zona gris obliga a integrar síntomas, exploración, tendencia de laboratorio, ferritina y respuesta previa. En otras palabras, el score ayuda a ordenar la información, pero no reemplaza el juicio del reumatólogo.
Fortalezas y limitaciones
Entre sus fortalezas destacan la rapidez, la reproducibilidad y la cercanía con la práctica clínica. A diferencia de índices más largos, puede completarse en pocos minutos y refleja elementos que ya suelen revisarse en una consulta estándar. En el estudio original mostró buen rendimiento discriminativo, con AUROC alto en la cohorte de desarrollo y validaciones posteriores.
Sus limitaciones también merecen atención. No captura toda la complejidad fenotípica de la enfermedad, no cuantifica daño acumulado y no sustituye evaluación de severidad de órganos o complicaciones hiperinflamatorias. Tampoco define con precisión la zona gris, lo que implica una dependencia consciente del contexto clínico. Esa limitación, bien entendida, puede ser una virtud: evita decisiones automáticas en pacientes que exigen mirada más fina.
Conclusión
El AOSD Activity Score ofrece una forma sobria y útil de clasificar actividad en enfermedad de Still del adulto con solo cinco variables clave. Su principal aporte es operativo: facilitar decisiones de seguimiento, hacer más consistente la comunicación clínica y distinguir mejor entre actividad franca, control parcial e inactividad.
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